Nada ocurrió por azar. Detrás del desvío de al menos U$S 42 millones de dólares de fondos de la AFA aparece un entramado que tiene un punto geográfico en común: Bariloche. Allí viven cuatro personas que figuran como responsables de sociedades fantasma utilizadas para canalizar el dinero, y allí también surge la figura clave del armado: un empresario hotelero que habría actuado como nexo entre los “prestanombres” y la operatoria financiera.
La reconstrucción surge de una investigación publicada por La Nación, basada en documentos bancarios, registros societarios y fuentes en Argentina, Estados Unidos y España.
Según reveló el informe, el dinero salió de TourProdEnter LLC, la empresa vinculada a Javier Faroni y su esposa, Erica Gillette. Desde allí se giraron al menos 42 millones de dólares a cuatro compañías constituidas en Estados Unidos: Soagu Services LLC, Marmasch LLC, Velp LLC y Velpasalt LLC. Todas compartían una característica llamativa: existían solo en los papeles.
Las cuatro sociedades estaban registradas en la misma dirección de Miami (una oficina ubicada en Ives Dairy Road) y utilizaban como agente registrador a una firma con sede en Wyoming. Poco después de que la maniobra se hiciera pública, esas compañías fueron disueltas, pero el recorrido del dinero ya había quedado documentado.
Detrás de esas firmas aparecen dos parejas radicadas en Bariloche, personas sin antecedentes empresariales acordes al volumen de fondos que manejaron. Hasta la publicación de la investigación, llevaban una vida discreta y trabajaban como empleados en comercios del centro de la ciudad. Tras la difusión de sus nombres, desaparecieron de sus lugares de trabajo y dejaron de responder llamadas.
En el entorno de una de las parejas ya existían sospechas: viajes frecuentes al exterior, compras en dólares y gastos difíciles de justificar con ingresos formales. Sin embargo, la primera reacción fue negar cualquier vínculo con la AFA y asegurar que habían sido víctimas de un robo de identidad.
Esa versión, según detalla la investigación, choca con la existencia de un sistema organizado de sociedades pantalla, facturación apócrifa y circuitos financieros informales que permitió extraer millones de dólares de la AFA durante la actual conducción. La operatoria se apoyó en empresas creadas en Miami que recibían transferencias directas y luego derivaban los fondos por vías que hoy están bajo investigación judicial.
El punto de contacto entre los prestanombres y la estructura financiera habría sido un empresario hotelero de Bariloche, con vínculos frecuentes con Buenos Aires y viajes recurrentes a Estados Unidos. De acuerdo con la investigación, al menos una de las parejas viajó a Miami invitada por él, y las fechas coinciden con la creación de las sociedades. Ese empresario, además, cumplía funciones diplomáticas honorarias y se movía con soltura en el ambiente turístico y empresarial local.
Tras la publicación del caso, las personas involucradas buscaron asesoramiento legal en Buenos Aires y abandonaron la ciudad. Vecinos aseguran que se trató de una salida preventiva, mientras el escándalo tomaba dimensión nacional. Algo similar ocurrió con la otra pareja señalada, cuyo paradero actual es incierto.
La investigación también reconstruye cómo se constituyeron las sociedades en 2021 y cómo, a partir de entonces, comenzaron a recibir transferencias millonarias. Todo indica que quienes prestaron sus nombres no tuvieron contacto directo con Faroni ni con los dirigentes de la AFA. El intermediario fue siempre el mismo.
Los prestanombres habrían realizado inversiones inmobiliarias
Los prestanombres, de todos modos, no habrían participado de manera gratuita. En Bariloche se comenta que al menos una de las parejas realizó inversiones inmobiliarias recientes, aunque las obras aún no comenzaron.
Apenas 48 horas después de la publicación del informe, tres de las cuatro sociedades fueron disueltas en Miami. En la Argentina, la Justicia ya abrió varias causas para determinar responsabilidades y seguir el recorrido del dinero.